Es la explicación más socorrida cuando una cuenta de Google Ads deja de rendir: «el algoritmo ha cambiado», «Smart Bidding se ha vuelto loco», «la subasta está rara estos días». Llevo suficientes años dentro de cuentas ajenas como para poder decir que, en la mayoría de los casos, el algoritmo es el sospechoso equivocado.
El diagnóstico fácil: «es el algoritmo»
Culpar al algoritmo tiene una ventaja: no exige revisar nada propio. Es más cómodo que abrir la estructura de la cuenta, el seguimiento de conversiones o el feed de producto y admitir que el problema lleva ahí desde hace meses. El algoritmo de Google Ads no es perfecto, pero necesita datos limpios y una estructura coherente para funcionar bien —y ahí es donde suele estar el fallo real.
Lo que suele estar roto de verdad
- Seguimiento de conversiones mal configurado: duplicados, eventos que se cuentan como conversión sin serlo, o conversiones de valor real que no se están registrando en absoluto.
- Estructura de cuenta heredada de hace años, con campañas y grupos de anuncios que se crearon para una situación de negocio que ya no existe.
- Listas de palabras clave negativas que no se revisan desde su creación, mientras el catálogo o el mercado ha cambiado por completo.
- Feed de producto desalineado con lo que la empresa vende o promociona de verdad en cada momento.
- Objetivos de negocio que nunca se tradujeron en un KPI de cuenta claro —sin ese KPI, cualquier resultado se puede leer como bueno o malo según el día.
Cómo se nota una cuenta bien montada frente a una mal montada
Una cuenta bien montada aguanta bien las malas rachas de la subasta porque el problema, si aparece, se puede localizar rápido: se sabe qué mide cada conversión, se sabe por qué existe cada campaña y se sabe qué KPI manda. Una cuenta mal montada convierte cualquier bajada en una discusión sobre el algoritmo, porque no hay ningún otro sitio dónde mirar.
La pregunta que cambia la conversación
Cuando alguien me dice que «el algoritmo está fallando», la pregunta que suelo hacer no es sobre pujas: es «¿qué estamos contando como conversión, y desde cuándo no lo revisamos?». La mayoría de las veces, ahí empieza la conversación de verdad.
¿Te ha pasado algo parecido en tus cuentas? Me interesa comparar notas —puedes escribirme por LinkedIn.