Las notificaciones push, mensajes push o mensajería push es la última herramienta de marketing que se ha incorporado a las estrategias de marketing digital de miles de empresas y organizaciones para conseguir mejorar los índices de fidelidad de los clientes, mantener una comunicación constante entre empresas y consumidores y, por supuesto, elevar el retorno de la inversión realizada en las acciones de marketing (ROI).

Un servicio de mensajería push no sólo es útil para grandes empresas, sino que es una gran acción de marketing online para todo tipo de compañías, ya sean multinacionales, organizaciones sociales, medios de comunicación o el supermercado que todos tenemos en el barrio. Incluso, para instituciones públicas, aunque el marketing y las administraciones parecen enfrentados desde tiempos inmemoriales.

Si estás interesado en saber todo acerca de las notificaciones push, sigue leyendo.

¿Qué son las notificaciones push?

Las notificaciones push son mensajes digitales de alerta que se envían desde un servidor a un dispositivo. Para que funcione correctamente, aunque sea obvio mencionarlo, ambos deben tener una conexión estable a la red. Los dispositivos a los que se pueden enviar estas alertas push pueden ser smartphones, ordenadores de sobremesa, tablets, portátiles o relojes inteligentes, por poner una serie de ellos.

Cada día recibimos alrededor del centenar de notificaciones push en nuestro móvil, por lo que no es ninguna novedad. Lo que sí es novedad es su aplicación en los planes de marketing digital. Son las notificaciones que nos avisan de que nos ha llegado un mensaje de WhatsApp o que una persona nos ha etiquetado en alguna fotografía en Facebook.

Hasta hace poco, estas notificaciones sólo llegaban si teníamos instalada la aplicación que las activaba, pero ahora cualquier persona puede instalarlas en su página web y enviarlas al dispositivo que el cliente haya suscrito.

¿Cómo funcionan las notificaciones push?

Una notificación push basa su funcionamiento en la tecnología homónima: la tecnología push.

Al entrar en una página web, el navegador de internet hace una petición al servidor que tenga alojada la web que queremos ver para que envíe a nuestro dispositivo -smartphone, tablet u ordenador- todos los datos necesarios (textos, imágenes, vídeos, etc.) y las instrucciones para que se muestren en nuestra pantalla como el diseñador web lo construyó.

La tecnología push funciona justo al contrario. El responsable de marketing de una empresa acciona el servidor para que envíe una alerta a todos los dispositivos que se hayan suscrito. Pueden ser smartphones, tabletas digitales u ordenadores, ya sean de sobremesa o portátiles. La señal que recibe nuestro teléfono, igualmente, contiene tanto los elementos que se tienen que mostrar como las instrucciones (activar la vibración del teléfono, hacer sonar un timbre, etc.).

Para recibir estas notificaciones, el cliente previamente ha consentido suscribirse. Es el cliente el que decide si quiere recibirlas o no, pero es la empresa la envía la notificación y, por tanto, la que decide en qué momento su teléfono móvil emitirá la notificación. El hecho de que sea la propia persona la que se suscriba hace que las notificaciones push sean acordes al Reglamento Europeo de Protección de Datos.

La principal ventaja de las notificaciones push

Una de las ventajas de las notificaciones push, yo diría que la principal, es la sencillez. Con un simple click una empresa o una organización pueden emitir el mensaje que decidan y que leerán casi todas las personas que lo reciban sí o sí, porque muy pocas personas se resisten a saber qué ha llegado al móvil cuando suena.

Es la clave del éxito de este sistema de marketing, por ello, el ratio de visualizaciones es muy alto.

¿Notificaciones Push o SMS?

A pesar de que las campañas de SMS siguen siendo muy efectivas dentro del marketing digital, otro de los puntos fuertes de las notificaciones push es que son completamente gratuitas para el usuario, como no ocurre con las campañas de mensajes de texto.

En muchos casos, las campañas de SMS son de suscripción, es decir, el cliente ha de pagar por recibir mensajes que pueden no ser de su interés, con la correspondiente mala imagen para la empresa. En los casos en los que el cliente no cuenta con un programa de suscripción, es la empresa la que tendrá que abonar a las operadoras de telefonía movil por enviar dichos mensajes.

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