Cómo se eligen las diputaciones provinciales

Su sistema de elección de forma indirecta es el más desconocido por los ciudadanos.

A pesar de que no tenemos un sistema electoral demasiado complejo si lo comparamos con los sistemas electorales de nuestro alrededor, hay muchas -demasiadas- personas que no conocen cómo se transforma el voto que deposita en la urna en un diputado provincial. Más aún cuando no existe ninguna urna para elegir estas instituciones. ¿Cómo pueden entonces ser elegidos unos cargos públicos si no se celebran elecciones para elegirlo? ¿Son estas instituciones democráticas?

Las diputaciones provinciales son, quizás, las instituciones públicas que mas desapercibidas pasan en las noches electorales a pesar de tener una gran importancia para los miles de pequeños municipios que pueblan el territorio peninsular. Al desconocimiento de sus funciones se le suma, además, la forma en la que son elegidas, ya que para que se conozca cómo quedan constituidas han de estar escrutados la totalidad de los votos de todos los municipios que formen la provincia.

Pero no en todas las provincias de España existe una diputación provincial. En las Comunidades Autónomas que están formadas por una única provincia como Madrid, Cantabria, Asturias o La Rioja, no cuentan con esta institución, ya que sus competencias son ejercidas por el propio Consejo de Gobierno de la respectiva Comunidad Autónoma. Tampoco existe una diputación provincial en las Ciudades Autónomas de Ceuta y de Melilla, ya que son un único municipio.

En las provincias en las que sí existe esta institución, estos órganos son conformados según los resultados de las elecciones municipales de todos los ayuntamientos de la provincia, aunque existe una excepción. En el País Vasco, sí que se celebran elecciones para elegir los miembros de sus tres diputaciones -Álava, Bizkaia y Gipuzkoa-, que se denominan Juntas Generales.

Número de diputados provinciales

El número de diputados que forman las diputaciones provinciales varían según la población de cada provincia. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General, conocida por sus siglas, LOREG, asigna un número fijo de diputados por cada tramo de habitantes. Los repartos, por tanto, quedan así establecidos:

  • 25 diputados en las provincias que tengan 500.000 o menos.
  • 27 diputados en las provincias que tengan entre 500.001 y 1.000.000 de habitantes.
  • 31 diputados en las provincias que tengan una población de entre 1.000.001 y 3.500.000 ciudadanos.
  • 51 diputados para las provincias que tengan una cantidad superior a 3.500.001 habitantes.

Sistema de elección de los diputados provinciales

Los diputados provinciales son elegidos y nombrados en base a los resultados de las elecciones locales en las diferentes provincias. En concreto, el proceso de selección es el siguiente:

Una vez que se han celebrado las elecciones en todos los ayuntamientos que forman la provincia y han sido escrutados todos los resultados, se agrupan los votos obtenidos por cada candidatura.

Con los resultados agrupados por candidaturas, se reparte el número de escaños que la LOREG indica tomando como fórmula electoral la Ley d’Hont. Esta fórmula matemática es la misma que se emplea en las elecciones del Congreso de los Diputados.

Para entrar en el reparto de los escaños provinciales, que se celebra a los diez días de la elección, a las candidaturas se les exige que hayan tenido, al menos, un concejal en alguno de los ayuntamientos de la provincia respectiva.

La cuestión territorial también entra en juego. Para evitar que todos los diputados sean de una misma zona geográfica, la capital provincial, por ejemplo, todos los partidos judiciales en los que esté dividida la provincia tienen que tener al menos un diputado y ninguno de ellos puede tener más de tres quintos de los miembros totales de la diputación.

¿Quién elige a los diputados provinciales?

Está claro. La LOREG dice lo siguiente: «Realizada la asignación de puestos de Diputados […], la Junta Electoral convocará por separado dentro de los cinco días siguientes, a los Concejales de los partidos políticos, coaliciones, federaciones y agrupaciones, que hayan obtenido puestos de Diputados, para que elijan de entre las listas de candidatos avaladas, al menos, por un tercio de dichos Concejales a quienes hayan de ser proclamados Diputados, eligiendo, además, tres suplentes, para cubrir por su orden las eventuales vacantes».

En definitiva, se trata de una elección indirecta. Los ciudadanos eligen a los concejales de los distintos municipios y éstos a los diputados provinciales. Por ello, los nombres de los diputados provinciales no se suelen dar a conocer en las noches electorales, porque depende de si consiguen ser concejales y después de ser elegidos por sus compañeros.

Las Diputaciones Forales de Euskadi, la excepción

El caso de las tres diputaciones provinciales de las provincias vascas -Álava/Araba, Vizcaya/Bizkaia y Guipúzcoa/Gipuzkoa- es diferente, ya que la Comunidad Autónoma del País Vasco conserva ciertos fueros, como por ejemplo las Diputaciones Forales.

En estas tres provincias -denominadas Territorios Históricos en el Estatuto de Guernica- existen dos órganos provinciales diferenciados: la Diputación Foral y las Juntas Generales.

La Diputación Foral es el órgano de gobierno de la provincia, un poder ejecutivo al frente del cual está situado el Diputado General, que la preside.

Las Juntas Generales, por su parte, son el poder legislativo de la provincia, el parlamento existente en cada uno de los tres territorios. A las Juntas Generales les corresponde el control de la acción política del gobierno provincial.

El futuro de las diputaciones

Desde hace algunos años, la validez de estas instituciones se está poniendo en duda. Unos defienden que son lo que mantienen vivos muchos municipios pequeños. Otros, que sus competencias pueden ser ejercidas por los gobiernos autonómicos. ¿Y tú, qué opinas? Deja tus comentarios o dudas más abajo.

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