No entiendo la estrategia del PP de Extremadura y, sinceramente, le he dado muchas vueltas desde hace un par de meses. Monago está desaparecido, el Secretario General, Fernando Manzano, da ruedas de prensa no muy claras, los vicesecretarios en búsqueda y captura, y algunos secretarios publican día si y día también en Facebook y Twitter sin tener ninguna absoluta coordinación ni en mensaje ni en temas.

Han cambiado la web (algo es algo) que ya indiqué algunos errores de comunicación en una entrada anterior, eso sí, el contenido es el mismo y la renovación se ha quedado en un cambio de fachada demasiado azulado. Ya no hay banderas de la comunidad, ni hay ninguna mención a la estrategia Extremadura 20/20. Han renunciado a su proyecto, algo que para un partido político es demasiado grave.

Y mientras, la Fundación Francisco Franco entrega premios a concejales y alcaldes del PP extremeño por saltarse la ley de memoria histórica y el PP asegura que “no tiene nada que decir”. Y mientras, la sanidad de Extremadura se cae a pedazos, al igual que sus hospitales. Y mientras, la educación es de las peores de España según el Informe PISA.

A todo ello, hay que sumar el ridículo de la presidenta de la Asamblea de Extremadura, que repitió una votación por tres veces para determinar que un empate entre el “no” y “abstención” no es ni lógico ni normal. Ridículo del que se hicieron eco los medios de comunicación nacionales y se viralizó en las redes sociales y del que el PP no dijo nada.

Creo, sinceramente, que el PP extremeño no quiere hacer oposición. Quiere que Podemos lo haga por ellos mientras esperan que los enfrentamientos con el PSOE tenga como consecuencia que les lleguen los votos a su formación. Lo que parece es que no se dan cuenta de que están perdiendo a sus propios votantes, algo que confirma el CIS cada vez que saca un barómetro. El ‘efecto Monago’ ha pasado ya. Ha sido como una moda en la que los votantes se ilusionaron y perdieron la ilusión en más o menos dos años y medio.

A todo ello, el único líder o por lo menos que se parezca es Guillermo Fernández Vara. El PSOE campa a sus anchas por la Junta de Extremadura incumpliendo sus compromisos sin que nadie le diga nada, porque no hay oposición. Eso sí, manejan las redes sociales muy bien y logran que sus mensajes se extiendan por toda la comunidad. Mientras, el PP sigue haciendo una política de la Edad Media e internet parece ser que no va con ellos.

Toca renovar. Y ya. Toca rehacer un proyecto, con un nuevo líder. Toca buscar quién es el valiente que se pone al frente de la gestión de un partido dividido entre los partidarios de Monago y detractores de éste. Una cosa está clara: Monago no ganará las próximas elecciones. No sabe conectar con los ciudadanos ni con los medios de comunicación. Lo intentaron solventar eligiendo al alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, como portavoz lo que mejoró la imagen, pero siguen sin un proyecto real que enseñen a los ciudadanos. Algo que ya no se solventa con 40, 80 o 100 “medidas para cambiar Extremadura”, ahora toca decir la verdad.